fb Bajo la Lupa: Día 6: En la Máquina del Tiempo al Pasado

Bajo la Lupa


"Me describe la mirada, me describe el pensamiento, me describe la música en mis oídos, el palpitar de mi corazón y la fuerza de mi respiración, pero lo que mejor me describe es la forma en que contemplo mi mundo"





viernes, julio 22, 2005

Día 6: En la Máquina del Tiempo al Pasado


Jueves 14 de Julio.

Ayer por la noche, después de haber escrito lo que había sido mi día, sentada en un centro comercial, fuimos a la Torre de Calgary. 160 metros de altura hasta el observatorio. Teníamos reservaciones para cenar a las 8 PM pero al ver el menú tan sofisticado y poco agradable a mi gusto decidimos simplemente quedarnos en el observatorio y contemplar la ciudad. Una parte del piso del observatorio de de vidrio. Como la psicología de uno mismo es tan engañosa que hasta da miedo pisarlo. Para pisar sobre el, me agarraba de las columnas para sentirme más segura. De ahí, vimos el centro de la ciudad, el parque de la “Stampede” que es prácticamente una feria, y a lo lejos se veían las Montañas que habíamos dejado a tras esa mañana.
Eso fue ayer, hoy el plan era viajar al pasado de Calgary, visitando Heritage Park. Es un museo viviente, en donde en forma de Villas se exhiben las primeras casas, los primeros negocios, los primeros vagones de tren, las primeras locomotoras (y eran las reales) etc de quienes fueron los pioneros de esta ciudad.
Con el pase de entrada teníamos derecho a un desayuno gratis, y como buenos regios esa era una oferta que no podíamos rechazar. Teníamos hasta las 10 AM para disfrutar del desayuno, y todo iba muy en tiempo, al llegar a la estación de tren o metro (como lo conozcan) a lo lejos podíamos ver la entrada del parque, pero quedaba aun mucho por caminar, así que lo mejor era tomar un camión que nos dejara a las puertas del parque. Nuestro error fue confiar en un folleto en donde nos decía que cualquiera de tres rutas llegaban hasta la entrada principal, pero nuestra sorpresa fue percatarnos que no era de esta manera, y la ruta que habíamos tomado solo pasaba frente al parque. El camión siguió y siguió y yo no me atrevía a bajarme hasta estar en un lugar que yo conociera bien y saber con certeza cual ruta tomar de ahí para regresar a Heritage. Por fin después de un viaje que nos pareció eterno, llegamos hasta la Universidad de Calgary, ese era el lugar indicado para bajar pues era un sitio que conocía y sabía que de ahí podríamos tomar de nuevo el tren. Estábamos del otro lado de la ciudad, por completo.
Tres horas después de la salida del hotel, por fin llegamos a Heritage Park a las 11:30 AM, muertos de hambre y sin otra opción por lo pronto más que un Hot Dog que no nos supo nada mal.
Es asombroso ver como una ciudad se siente tan orgullosa de sus orígenes, montando un lugar de esta naturaleza en donde todos sus empleados te hacen sentir que has subido a la máquina del tiempo y que te han llevado hacia atrás. Todos visten de acuerdo a la época, que fue inicios del siglo pasado. Ahí estuvimos hasta cerca de las 5:00 PM, disfrutamos hasta de mi tradicional helado de fresa en Heritage Park.
Una vez de nuevo al año 2005, nos remontamos hacia mi propio viaje en el tiempo 9 años atrás. Fuimos a Prince Island Park, uno de mis sitios favoritos dentro de la ciudad para relajarme, donde pase muchas tardes de ocio y recreación.
Estando ahí decidimos ir a donde vivía mi tía y donde yo viví con ella por unos meses. Al bajarnos del camión, volví a percibir exactamente los mismos olores que años atrás percibía al caminar las dos cuadras para llegar al edificio de departamentos. Sentí el mismo aire, el mismo ambiente. Después de ver el edificio por fuera, nos encaminamos a la avenida 17, la famosa “uptown” de todos los bares más populares, entre ellos Melrose, mi lugar de reunión cada miércoles con un grupo de amigos mexicanos, hindúes, árabes...algo exótico el grupo no?
En el camino me saboreaba las famosas alitas y me preguntaba si Melrose aun existía, y ahí estaba. Ya no solo era el bar con mesas de billar, ahora era todo un restaurante con interiores y exteriores bastante amplio y con mucha concurrencia. Un agradable viaje al pasado.
Escrito por Patricia a las 5:23 p. m.

3 Comments:

A que susto, yo ni ca..., hubiese pisado allí, salvo que lo hubiese hecho lentito, lentito. Y claro al igual que tu agarrandome de cualquier parte que se viera firme. Pero de todas formas, que emocionante!!!
Es increíble que pequeños lugares, olores, canciones, etc nos hacen recordar tantos momentos, de esos que nos erizan la piel, de los que inclusive te pueden hacer llorar. Pero que en su mayoría te alegran la vida.
Volver a caminar por lugares de antaño, que pareciesen que no han cambiado nada y que aquellas cositas que en su momento eran insignificante hoy tienen una gran importancia emocional. Pues muchas felicidades por tu viaje al pasado.

8:01 p. m.  

Lo mismo que Serugio!, ni pagandome me hubieras puesto ahi!!, me meaba de miedo!!!
jajajajajajajaja
Conforme cuentas me estas animando a algun dia ir a Canada, bueno, eso tendrá que ser después de La republica checa y Alemania, que son los sitios del mundo que mas me llaman :-)

5:06 a. m.  

que valientes no marches! la foto de la locomotora me encanto, lei el anterior, cada vez me enamoro mas de Canada.

Besos.

9:16 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home