fb Bajo la Lupa: octubre 2008

Bajo la Lupa


"Me describe la mirada, me describe el pensamiento, me describe la música en mis oídos, el palpitar de mi corazón y la fuerza de mi respiración, pero lo que mejor me describe es la forma en que contemplo mi mundo"





lunes, octubre 27, 2008

Volviendo a mi espacio


Cuando empecé a escribir lo veía como si fuera un hobbie, sin embargo y con el tiempo, esto se fue transformando en una necesidad. Una necesidad de estar conmigo misma, con mis pensamientos, con mi yo interior, una necesidad de sincerarme con las cosas y personas que me rodean, con mi propio mundo.
Muchas veces temí que mis actividades y deberes con otros amenazaran ese único espacio que tenía conmigo misma y debo admitir que estuve a un paso de eso pero no me lo puedo permitir porque cada vez que entraba a este sitio y veía la fecha de mi último post sentí como una especie de vacío, como si de esa fecha a entonces no le hubiera dado un tiempo a mi persona, es por eso que he decidido retomar mis ideas originales, reprimir mi propia autocensura para ser más libre en lo que escribo, volver a cerrar los ojos para soñar y abrirlos para plasmarlos, ampliar mis horizontes y reducir mis temores.
Tengo mucho por ver y más aun por sentir, necesito escuchar de nuevo las notas musicales en una tormenta, en una puesta de sol, en el simple calor de mi hogar o en el mismo silencio y de seguro, aquí estaré plasmándolo de nuevo.

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Escrito por Patricia a las 3:08 p. m. 8 han enfocado su lupa

jueves, octubre 02, 2008

Contando Cuentos


Muy cierto es, aquello que dicen que los niños son el público más difícil. Deseaba que fuera jueves, pues me había convertido en parte del club de lectura del salón de mi hijo de casi 3 años que va en maternal. En el club somos tres mamás y un papá y la primera historia me habpia tocado a mi contarla: La Muy Hambrienta Oruga.
Es un cuento my sencillo pero aun así no es fácil cuando se trata de niños entre los dos y tres años de edad a los que les tienes que hablar claro y sin rodeos. Para empezar tenía en mis manos la versión en inglés y no lo había ensayado hasta que unas horas antes se me ocurrió intentarlo con mi pequeña de un año para ensayar, y el problema que suelo tener cuando leo en ingles y debo hablarlo en español o viceversa es que en me sale una mezcla de ambos idiomas muy extraña.
Cuando el momento llegó estaban todos los niños, alrededor de 20, sentados en semicírculo, algunos en sillitas y otros sobre sus cojines, al frente tres pequeñas sillas que serían nuestro puesto. Desde que entramos sus caritas demostraban expectativa, curiosidad. A mi hijo s ele iluminaron los ojitos, cabe mencionar que le encanta que le diga cuentos, y parecía entusiasmarle la idea de que mamá fuera a contrales una historia a sus amiguitos de clase.
Es difícil, pero a la vez es una experiencia muy agradable, y cuando uno acapara la atención de los niños segundo a segundo vas tomando más seguridad y una especie de energía tan pura que te hace sentir emoción.
Los niños con sus rostros siempre atentos, desviándose de vez en cuando entre las imágenes del libro y mi cara, dispuestos y sobre todo, esperando asombrarse con lo que escuchaban, curiosos al material que llevábamos, y ansiosos por participar en las preguntas finales. Al final, alguno que otro niño se acercó a mi silla y simplemente se sentaban o se quedaban paraditos a mi lado como deseando sentirse cerca de quien les había leído el cuento.
Para mí fue una experiencia maravillosa, muchas veces me había admirado de los famosos cuenta-cuentos y su poder para expresarse al contar una historia. Yo no soy cuenta cuentos, simplemente lo leí y ya estoy deseosa de que sea jueves de nuevo para estar frente a ellos otra vez.

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Escrito por Patricia a las 7:29 p. m. 5 han enfocado su lupa